El diseño se organiza en cuatro “bloques” según privacidad, vistas y radiación solar. Tres son de albañilería revestida en enchape térmico y uno central, de dos pisos en hormigón tableado, articula el conjunto. El proyecto incorpora patios temáticos, alturas ascendentes y aperturas controladas para optimizar iluminación natural y confort térmico.
Los bloques están dispuestos para evitar vistas cruzadas y garantizar privacidad. El uso de ladrillo fue esencial: sólido, térmico, de baja mantención y envejecimiento noble. El enchape térmico permitió aplicarlo en muros, celosías y cubiertas, mejorando la eficiencia energética y unificando estética y funcionalidad constructiva