Ubicada en una población de los años 70, la vivienda original de ladrillo Santiago 11 fue ampliada respetando y exaltando su técnica original. El primer piso se reconstruyó con el mismo formato, mientras que el segundo nivel se levantó en ladrillo Santiago 7, generando una sutil variación de textura.
Una gran celosía de ladrillo con paños móviles permite controlar luz, ventilación y privacidad, otorgando dinamismo a la fachada. En el interior, muros vistos y pavimento de enchape liso 29x7 en espiga unifican el espacio, aportando calidez material y valorando el oficio constructivo como gesto arquitectónico y cultural