Este pequeño pabellón de ladrillo fue diseñado como refugio para los jardineros del Club Hípico, evocando el antiguo parrón donde descansaban. Construido en pandemia. Dos muros Quiebravista en sus lados largos filtran la luz natural, generando sombra fresca y ventilación cruzada.
La estructura metálica sostiene una cubierta amplia, mientras que los extremos del volumen se cierran con muros opacos. El pavimento y los muros utilizan el mismo formato de baldosín/ladrillo, y dos bancas de hormigón completan el espacio. El resultado es un “parrón” contemporáneo, donde la luz tamizada es protagonista y el descanso al sol se convierte en una experiencia digna y reconfortante